MISOGINIA EN UN COMERCIO DE SANTA ROSA LA PAMPA

"Ya no tienen el privilegio del silencio”

María Zerbino, militante feminista integrante de la Colectiva Feminista Abolicionista Todos Somos Andrea, relató el episodio de violencia machista que terminó denunciando en la Unidad Funcional de Género.

El hecho ocurrió el sábado 6 por la mañana en un comercio de la avenida Luro al 1600, en Santa Rosa, donde venden telas.

Zerbino, junto a otras dos integrantes de la Colectiva, fueron a comprar y, luego de retirarse, el dueño lanzó una frase violenta. “Después no quieren que las maten, tres tiros habría que darles”, dijo el comerciante, en voz alta. Otra clienta que ingresaba escuchó los dichos del comerciante y lo comunicó a Zerbino. Regresaron, lo confrontaron y luego lo denunciaron penalmente.

Zerbino contó en las redes sociales cómo fue el episodio. “Después de comprar e ir a la caja a pagar, el varón mostró cierta molestia con nosotras, ya sea por mi pañuelo verde y mi barbijo de la campaña (hecho por Calavera No Chilla). O por que le pedimos factura a nombre de nuestra colectiva  feminista”, dijo. “Nos retiramos y en seguida ingreso la compa María Rosa Riestra con su mamá y escucha a este violento diciendo ‘Después no quieren que las mates. Tres tiros habría que darles’. Inmediatamente María Rosa se comunica conmigo y me cuenta…. nosotras volvimos al comercio a interpelarlo”, dijo.

En diálogo con Carolina Moldes y Facundo Baraybar, en Rebeldes sin cauce, dijo que no hubo ningún “enfrentamiento” con el comerciante. “Fue sólo eso. Un reclamo de parte nuestra, pero no hubo confrontación”, dijo.

“Mi amiga que lo escuchó se quedó helada con esa manifestación. Después que nos avisa, volvimos al local a interpelarlo. Él no negó lo que había dicho, simplemente dijo que era una conversación privada con un amigo y que era un chiste. Y me detengo acá porque los chistes están dentro de los micromachismos. Es violencia, misoginia, machismo. Intentó victimizarse, naturalizar. Tuvimos una discusión y le advertí que lo iba a escrachar”, relató Zerbino.

“Se puso un poco más agresivo y luego le dije que lo iba a denunciar penalmente. Lo hice en la Unidad de Género”, continuó.

Al ser consultada sobre la reacción del comerciante dijo que no hubo ningún pedido de disculpas. “De todas maneras –aclaró- la disculpa no iba a minimizar este hecho. Tampoco con hacerle una denuncia porque la cabeza machista no la va a cambiar pero tal vez lo haga pensar y reflexionar y se cuide con lo que dice, no con lo que piensa”.

“Este hombre no ha tenido en cuenta que hemos generado redes. Por eso digo que no caminamos solas. Y estamos alertas. Nos cuidamos solas. No lo vamos a minimizar ni a quedar calladas. Ya no tienen el privilegio del silencio”, expresó.