
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump recrudeció su ofensiva diplomática contra Londres durante su reciente visita a Dublín, donde calificó la disputa anglo-argentina por las Islas Malvinas como un "desastre potencial".
En declaraciones ofrecidas tras reunirse con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, el mandatario estadounidense puso en duda la capacidad o voluntad del Reino Unido para defender militarmente el archipiélago debido a la enorme distancia geográfica —"estamos hablando de semanas en barco"— y a sus crisis internas de inmigración y energía.
Por este tema, el director del Observatorio de Seguridad y Defensa UCEMA, Alejandro Corbacho, en diálogo con Segundo Round, dijo que "Trump sigue hablándole al Reino Unido. Pero le agregó un condimento interesante, porque dice claramente que los ingleses fueron a Malvinas; no que las recuperaron. Eso sólo lo hicieron los argentinos. Es un elemento importante para analizar.
Corbacho, además, agregó que "la novedad de la cuestión Malvinas es que Estados Unidos se ofrezca como mediador. Es decir, que está tocando todos los botones vinculados para irritar a los brirtánicos".
Estas palabras se dan justo después de que el presidente de la Nación, Javier Milei relanzara un fuerte paquete de sanciones económicas y de exploración contra empresas que operan en las islas.
La presión de la Casa Blanca para forzar un aumento en el gasto de defensa de los miembros de la OTAN no se limitó al Atlántico Sur. En el plano europeo, Trump generó un sismo político al intervenir directamente en la sensible política interna del Reino Unido, afirmando abiertamente que le "encantaría ver una Irlanda unificada" y que la desintegración del enclave británico "va a acabar pasando".





