ENTREVISTA A PABLO MELICCHIO

¿Por qué cuesta tanto terminar con un vínculo amoroso?

Soltar un vínculo es sumamente difícil porque el cerebro lo procesa como una adicción física. Además, solemos caer en el sesgo de costo hundido, donde nos resistimos a dejar ir por todo el tiempo, esfuerzo y emociones que ya invertimos, sumado al miedo biológico a la incertidumbre y la soledad que el cambio representa.

Por este tema, el psicólogo Pablo Melicchio, en diálogo con 100% Nora, dijo que "la relación se termina mucho antes de la decisión final. La negación tapa el desgaste. Por eso, los psicólogos siempre le decimos a nuestros pacientes que pongan en palabras ese desgaste, que puedan expresarlo".

Melicchio, además, agregó que "muchas veces el miedo elige por nosotros. No queremos estar solos y ahí nos equivocamos. Tenemos que reconciliarnos con la soledad, con estar con uno mismo, escucharse".

A nivel psicológico, la dificultad radica en que no solo perdemos a la persona, sino también la identidad que construimos a su lado y el futuro imaginado que nunca sucederá. A menudo nos aferramos a la versión idealizada de la relación o al potencial de lo que "podría ser", ignorando la realidad presente.

Este proceso se complica si tenemos un estilo de apego ansioso, convirtiendo el desapego en una batalla entre nuestra lógica, que sabe que debemos irnos, y nuestras heridas emocionales, que temen el abandono.