Lourdes Marchese y Andrea Baldivieso analizan distintas modalidades delictivas así como la investigación judicial en torno a casos emblemáticos de la historia argentina.
En esta oportunidad, Ecos Criminales recordó la tragedia aérea del vuelo 3142 de LAPA que provocó 65 muertes y 17 heridos.
El 31 de agosto de 1999, el Boeing 737-204C intentó despegar del Aeroparque Jorge Newbery pero apenas se elevó del suelo, atravesó la avenida Costanera, arrastró a un automóvil y se incrustó contra instalaciones de una planta reguladora de gas.
A propósito de este caso, dialogamos con el Fiscal Federal Doctor Carlos Rivolo.
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En este caso, dijo el Dr. Rivolo, “fue un antes, un transcurso” pero advirtió que “el después nunca termina de llegar”.
"El panorama no era nada grato", dijo al recordar la escena, "necesitábamos saber cuál había sido la mecánica del hecho".
“Al llegar encontramos una tremenda crisis y teníamos que manejar esa escena del hecho”, explicó el fiscal.
“Hubo que cerrar el aeropuerto durante casi ocho días. Teníamos que averiguar porque las hipótesis de lo que podía haber sucedido las teníamos que descartar y generar prueba negativa de lo que no había sido”.
Nosotros logramos demostrar que la responsabilidad salía del error del piloto y se trasladaba al error de la organización".
Las investigaciones concluyeron que el piloto y el copiloto (ambos fallecidos) fueron los responsables del accidente al desoír las alarmas.
Sin embargo, el accidente tuvo un enorme efecto negativo en LAPA, compañía que quebró y dejó de operar en 2003.
Según la JIAAC la tragedia ocurrió porque los pilotos, Gustavo Weigel y Luis Etcheverry, no configuraron la aeronave correctamente para el despegue.
Para los investigadores la “causa inmediata” del accidente fue que Weigel omitió extender los flaps para aumentar la sustentación del Boeing y que, además, desoyó la alarma que durante 52 segundos alertaba sobre la posición inapropiada de las aletas ubicadas en la parte posterior de las alas.
Esto se comprueba a leer la transcripción de las comunicaciones entre los pilotos y la torre de control de Aeroparque.
Aunque oye la alarma, Weigel continúa con el carreteo por la pista 13 del Aeroparque hasta alcanzar la llamada Velocidad V1 a la cual ya es imposible abortar el despegue.
En 2005 varios directivos de LAPA y funcionarios de Fuerza Aérea fueron llevados a juicio.
El 2 de febrero de 2010, la Justicia condenó a Valerio Francisco Diehl, gerente de Operaciones, y a Gabriel María Borsani, jefe de Línea de Boeing 737-200, a tres años de prisión en suspenso.
Sin embargo, estas condenas fueron anuladas en 2014 por la Cámara Federal de Casación por entender que se había producido la prescripción de la acción penal.






