ENTREVISTA A MARÍA SCIPIONI

La pantalla que no duerme: por qué las redes sociales sabotean el descanso adolescente

El uso nocturno del teléfono móvil y las redes sociales se ha consolidado como el principal enemigo del descanso en los adolescentes, interrumpiendo las 8 a 10 horas de sueño clínico recomendadas para su desarrollo.

Esta conexión permanente impide que la noche funcione como un corte de la rutina diaria, extendiendo la vida social y la interacción con el grupo de pares desde la cama a través de mensajes y alertas constantes.

 

Por este tema, la psicóloga María Scipioni, en diálogo con 100% Nora, dijo que "el problema es más complejo que sólo no dormir: hay gente que se despierta a mitad de la noche, toma el celular y compra cosas".

Scipioni, además, agregó que "muchas personas pierden el control -con el celular cerca- y cometen errores: mandan mensajes trasnochados, descansan mal o duermen muy poco y la dinámica del día siguiente es muy complicada".

De hecho, estudios de la revista JAMA revelan que más de la mitad de los jóvenes utiliza el dispositivo entre la medianoche y las 4 a.m., acumulando casi una hora de uso nocturno en días escolares debido al fenómeno conocido como FOMO (miedo a perderse de algo) y a la necesidad de pertenencia, lo que genera un grave desfase biológico y "jet lag social".

Más allá del conocido impacto de la luz azul en la melatonina, el verdadero motor del insomnio juvenil es la intensa estimulación cognitiva y emocional que provocan los juegos, videos y notificaciones en la madrugada.

Esta dinámica genera un "efecto bola de nieve" previo a dormir, donde cada 20 minutos de uso del celular antes de acostarse incrementa entre 8 y 9 minutos el tiempo que el adolescente pasará despierto interactuando en las plataformas durante la madrugada.

El resultado final de esta guardia tecnológica permanente es un círculo vicioso de menor descanso, despertares frecuentes y una postergación crónica del sueño que afecta de forma directa su rendimiento diario y su salud.