Entrevista a Gabriel Andrijciw

“La idea no era entregarle la bandera, era mostrarla. Me acuerdo y todavía me emociono"



Tras cruzar la línea final en el estreno del Gran Premio de España, Franco Colapinto protagonizó una de las postales más emotivas de la temporada de la Fórmula 1. El piloto de 23 años visualizó a metros de la pista una franja celeste y blanca, redujo la marcha, arrimó el monoplaza contra el límite del asfalto y extendió el brazo para recibir el símbolo patrio. Desde allí y hasta la zona de boxes, el bonaerense manejó con la mano izquierda en el volante y la derecha sosteniendo la bandera frente a una multitud de compatriotas presentes en las tribunas. Nora Briozzo, en 100 % Nora, conversó con el protagonista de la entrega.

Se trata de Gabriel Andrijciw, mendocino, que está radicado desde hace años en España junto a su familia, desde hace 26 años.

Es apasionado del automovilismo y trabaja como voluntario gracias a su licencia de comisario deportivo en España, función que ya había desempeñado en categorías como MotoGP y Superbike en el circuito del Jarama.

El Gran Premio de España significó su debut oficial en la máxima categoría.

Designado como jefe de puesto en el sector, el mendocino decidió llevar la insignia nacional al circuito sin imaginar la repercusión final.

“La idea no era entregarle la bandera, era mostrarla”, explicó, "volví con una alegría enorme; me acuerdo y me emociono, todavía".

“Yo la ondeo porque es una muestra de cariño”.

Ante la reacción de Colapinto de acercarse a buscarla, consideró que “ese hombre tiene un tercer ojo con la argentinidad, debe ser un radar, la vio y encaró para allí”.

“La bandera tiene su propia historia, tiene mejor vida que yo. Es original de Argentina, vino del 2011, la trajo mi mujer”.