El presidente Javier Milei sostuvo que “en 2026 el mundo comenzó a despertar” y afirmó que la mejor prueba de ese proceso es lo que ocurre en América, donde se observa un renacer de las ideas de la libertad.
En el marco de su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos 2026, definió al continente como “el faro de luz que puede volver a encender a todo Occidente”.
Aseguró que existe la posibilidad de un futuro mejor si se regresa a las raíces occidentales, basadas en la libertad individual, la propiedad privada y los valores éticos y morales.
Durante su exposición, Milei afirmó que “el capitalismo de libre comercio es el único sistema justo” y cuestionó lo que definió como un falso dilema entre eficiencia económica y justicia social.
Apoyado en autores de la escuela austríaca como Jesús Huerta de Soto, Murray Rothbard e Israel Kirzner, sostuvo que la eficiencia y la justicia no son conceptos opuestos, sino “dos caras de la misma moneda”, siempre que se respeten los derechos de propiedad y la función empresarial.
El Presidente reiteró sus críticas al socialismo y a las agendas impulsadas por distintos organismos internacionales en los últimos años.
Recordó que en ediciones anteriores del foro había advertido sobre los riesgos que enfrentaba Occidente al apartarse de sus valores fundacionales y señaló que las políticas inspiradas en el socialismo “siempre terminan mal”, con consecuencias económicas, sociales y éticas.
En ese sentido, mencionó casos históricos y actuales como ejemplo de los efectos negativos de ese modelo.
Milei centró buena parte de su discurso en la defensa del derecho natural, al que definió como la base de la justicia, y lo diferenció del derecho positivo cuando este se aparta de principios universales.
Identificó como derechos fundamentales el derecho a la vida y a la libertad, de los cuales —explicó— se desprende el derecho de propiedad privada. También destacó el principio de no agresión como pilar del liberalismo y de una convivencia social basada en intercambios voluntarios.
En el plano económico, el mandatario sostuvo que el capitalismo de libre empresa no sólo es éticamente superior, sino también el sistema más eficiente en términos dinámicos, al fomentar la creatividad, la innovación y la función empresarial.
Citó a pensadores clásicos como Adam Smith y Genofonte, y afirmó que el crecimiento sostenido se apoya en cuatro pilares: la división del trabajo, la acumulación de capital físico y humano, el progreso tecnológico y el espíritu emprendedor.
Al referirse a la experiencia argentina, Milei destacó los resultados de su gestión en materia fiscal, inflacionaria y de crecimiento, y vinculó esos logros con una agenda de desregulación y reformas estructurales orientadas a eliminar trabas al desarrollo económico.
También cuestionó la regulación excesiva y sostuvo que “regular mata el crecimiento”, al afectar los rendimientos crecientes y los incentivos a invertir y producir.
Hacia el cierre, el Presidente afirmó que no existe un conflicto real entre ética y mercados, y que las economías basadas en la libertad no solo generan prosperidad material, sino que también fortalecen valores sociales como la cooperación, la paz y la armonía.
En ese sentido, concluyó que el desafío de Occidente es abandonar el utilitarismo político y recuperar una política pública guiada por principios éticos, en defensa de la libertad como base del progreso.

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