Las altas temperaturas y las fiestas de fin de año vuelven a poner en agenda el cuidado responsable de los animales. En ese marco, Cristian Kuperbank, adiestrador y rescatista de perros, conversó con Pablo Valente en Amnesia sobre los riesgos del calor extremo, los errores más comunes de los dueños y las medidas básicas para proteger a los perros durante el verano.
Kuperbank fue claro: el calor es uno de los principales enemigos de los perros. A diferencia de las personas, los animales no transpiran y regulan su temperatura corporal principalmente a través del jadeo, lo que los vuelve mucho más vulnerables a los golpes de calor. “Es algo que puede resolverse en minutos y poner en riesgo la vida del animal”, advirtió.
Entre las recomendaciones centrales, remarcó evitar sacar a los perros en las horas de mayor temperatura, mantener siempre agua fresca a disposición y procurar espacios ventilados o con aire acondicionado. También alertó sobre una práctica habitual pero peligrosa: tirarles grandes cantidades de agua de golpe cuando están acalorados. Según explicó, ese cambio brusco de temperatura puede resultar contraproducente.
Una alternativa más segura es ofrecerles hielo para que laman, mojarles suavemente las patas y las almohadillas —zonas clave para la regulación térmica— y refrescar el ambiente. En el caso de los paseos, sugirió reducirlos a lo indispensable y prestar atención al estado del asfalto, que puede quemar las patas incluso cuando el sol ya bajó.
El adiestrador también hizo especial hincapié en no dejar nunca a los perros dentro de autos cerrados, aunque sea por pocos minutos. “Por cada minuto, la temperatura dentro del auto sube un grado”, explicó, y señaló que se trata de una de las causas más frecuentes de muertes evitables.
Otro tema abordado fue la pirotecnia durante las fiestas. Kuperbank contó que muchos perros se desorientan y se escapan por el miedo a los ruidos fuertes. Por eso recomendó colocar chapitas identificatorias en los collares y, en caso de no tenerlas, escribir un número de contacto con marcador indeleble. Además, aconsejó cerrar puertas y ventanas y poner música para amortiguar los sonidos externos.
La charla cerró con una idea simple pero contundente: cuidar a los perros no requiere grandes inversiones, sino información, atención y empatía. Pequeños gestos pueden marcar la diferencia entre un verano tranquilo y una situación de emergencia.

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