OPINIÓN INFORMATIVO

Estados Unidos sin escalas: Clinton vs Trump, primer round

Lic. Marcelina Romeromarcelina-romero
 Pasaron 56 años desde el primer debate televisado de la historia de las elecciones estadounidense, el momento preciso en el que se implantaron las particularidades del soporte audiovisual. Podría pensarse como “el momento en que la política cambió la televisión, y viceversa”.
El lenguaje de la televisión se introdujo de manera contundente en los resultados de aquella elección. El candidato por el partido demócrata John F. Kennedy le ganó la batalla al candidato republicano Richard Nixon. No cabe duda, la televisión repercute en la vida de los ciudadanos. Hoy podemos hablar de la telegenia, definirla rápida y fácilmente como un conjunto de actitudes que con ayuda del maquillaje, el vestuario, el peinado, el tono de voz, los gestos… un combo que tiene por objetivo lograr que la persona sea atractiva en la televisión y así producir empatía -en este caso- para ganar el voto.
En aquella oportunidad, el senador Kennedy logró conquistar la audiencia. El joven candidato demócrata sedujo a los americanos con su impecable puesta en escena. JFK ganó en los índices de popularidad. Indiscutiblemente, el 26 de septiembre John F. Kennedy fue el primero en dedicarle tiempo a preparar sus intervenciones públicas. Comprendió el poder de las cámaras de televisión. Por el contrario la imagen de su contrincante Richard Nixon fue la de un hombre exhausto, con sudor en el rostro y bolsas bajo los ojos, bah… ojeras producidas por las luces de la televisión. Ese mismo día Nixon había ofrecido un discurso en una sede sindical, de allí fue directamente al estudio de televisión y se negó al maquillaje pensando que era un detalle superficial. Ahí residió el error que más tarde él mismo reconoció.
Con una premeditada preparación para encantar a los ciudadanos norteamericanos, ese día Kennedy había cancelado todos sus actos para dedicarse de lleno al debate.

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En las elecciones 2016, el esperado 26 de septiembre llegó y se llevó a cabo el primer cara a cara entre los candidatos -Donald Trump y Hillary Clinton- en la Universidad de Hofstra, Hempstead. El periodista Lester Holt de la cadena NBC fue el moderador.
Hillary Clinton puede ser la primera mujer presidente de los Estados Unidos y cada vez está más cerca de lograrlo. La candidata demócrata, con una amplia experiencia en política y debates, se vistió con un llamativo traje rojo y con su mejor carta de presentación: su indiscutida preparación para un puesto como el de presidente de uno de los países más importantes del mundo.

Trump -quien reemplazó su cabalística corbata roja por una azul- se vio contenido. Todos esperábamos ver al mismo Trump que supo llamar la atención y salir airoso en los debates de las primarias con sus pares republicanos, pero no fue así. Mostró su insolencia interrumpiendo -alrededor de 26 veces- a la candidata demócrata durante los minutos que le correspondían. Con su tendencia a comportarse como si estuviera en un reality show, Trump intentó estar a la altura de las circunstancias pero, según los analistas, dejo mucho que demostrar. Sabemos que Trump no cuenta con experiencia política, jamás ocupó un cargo de gobierno, sin embargo logró ocupar el lugar de candidato de uno de los dos partidos más importantes de los Estados Unidos: republicano.
Desde aquel lejano primer debate televisivo nos quedó claro que para tan relevante momento hay que prepararse, y mucho. Dieciocho meses de campaña y un primer resumen de plataformas políticas en una hora y media. Un show que superó las promesas de audiencia. Record no sólo en televisión sino también en las redes sociales.

Hillary Clinton se mostró sonriente y clara al dirigirse al pueblo americano.
“Donald me ha criticado por prepararme para este debate. Y sí, lo hice. ¿Y sabe para qué más me preparé? Me preparé para ser presidente, y creo que eso es algo bueno”

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Como dijo el moderador Lester Holt “No cubriremos todos los temas esta noche, pero sí sabemos que aún restan dos debates más. Esta noche habrá puntos importantes”. Los temas ya habían sido difundidos: economía, seguridad y hacia dónde se dirige el país.
Ambos candidatos se presentaron.
Clinton no titubeó en plantear desde el inicio la diferencia marcada con su rival “La cuestión central en esta elección es realmente qué tipo de país queremos ser y qué tipo de futuro queremos construir juntos”, dijo. Además de mencionar en sus primeros minutos las palabras que llevan a pensar un modelo de inclusión “sociedad más justa”, “buenos empleos”, “las compañías deben compartir ganancias”, “igualdad de condiciones”, “universidad gratuita”… e hizo alusión a las preguntas que debe formularse el ciudadano: “¿Quién puede asumir la responsabilidad de la presidencia?”, y propuso un remate esperanzador “espero ser capaz de obtener su voto el 8 de noviembre”.

Sin embargo Trump, en sus primeros minutos, habló de los puestos de trabajo que les robaron a los americanos, de las empresas que dejaron el país para instalarse en otros países. “Nuestro país está dejando que las empresas se vayan a México, nuestros trabajos se están yendo del país, cientos de empresas se están yendo”, aseguró Trump.

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En el primer debate presidencial, los candidatos discutieron sobre economía y terrorismo. También se puso sobre la mesa la utilización por parte de Trump sobre dónde nació el presidente Barack Obama y sus ataques misóginos durante la campaña, mencionando a Alicia Machado, la ex Miss Universo a la que Trump humilló en los ‘90 y que ahora es ciudadana estadounidense -quien celebra en las redes sociales su preferencia por Clinton y dijo que votaría por la candidata demócrata-.
El candidato republicano se mostró inconsistente en sus propuestas de gobierno, así como intolerante con sus constantes interrupciones, sus gestos excesivos y sus resoplidos.
Las encuestas de los medios despreciados por Donald Trump -tales como New York Times y Washington Post- le dieron el triunfo a Clinton, así como también los politólogos para quienes demostró estar más preparada en los temas. Durante los 90 minutos de debate, el candidato Donald Trump no pudo ocultar su ansiedad en ascenso y su continuo estado de defensa. Sin embargo, vale aclarar que algunas encuestas realizadas por diferentes universidades dan un margen mínimo a Clinton por sobre Trump.
A sólo seis semanas de la elección que marcará el rumbo del país y del mundo, los números que lanza este primer encuentro son los siguientes:
90 minutos de debate sin interrupciones publicitarias.
El auditorio contó con 1.100 personas.
100 millones de televidentes.

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Hillary Clinton se posiciona como la única candidata seria posible, con una promesa que intenta atraer a los indecisos. Habló de una economía que funcione para todos, a partir de la inversión en empleos con buenos sueldos, y las universidades gratuitas. Suena magnifico, suena prometedor.
Mientras tanto, Donald Trump insiste en remarcar que la salida es la postura proteccionista. Cobrar impuesto a México y China. Reducir los impuestos a los que más tienen. Presentándose como el candidato que devolverá Estados Unidos a la ley y el orden. Como si fuera poco, mostró una defensa al temido “stop and frisk” -parar y revisar-, la práctica de detención de averiguación de antecedentes, la potestad que se otorga a la policía para detener en la calle a cualquier persona sospechosa de haber cometido un delito. Tuvo sus críticas por ser discriminatoria, y fue declarada inconstitucional en New York en el año 2013.
Un debate en el que los protagonistas se tiraron con lo primero que tenían a mano. La candidata demócrata Hillary Clinton cuestionó la ética de la trayectoria del empresario y contrincante Donald Trump. El candidato republicano Donald Trump criticó la experiencia de la política de su rival demócrata Hillary Clinton, ex secretaria de estado.
Los mejores debates claramente no son los televisados. Son aquellos que dan en los hogares de cada habitante de Estados Unidos.
Desde el país de las maravillas, una latina más.