La arquitecta María Verónica Stivanello construyó una vivienda de 140 metros cuadrados en un campo familiar situado entre Chajarí y Santa Ana, Entre Ríos, utilizando una técnica ancestral de bioconstrucción con tierra. El resultado es una vivienda que sorprende por sus paredes curvas, sus colores naturales y una estética orgánica que parece fundirse con el paisaje rural donde vive.
En diálogo con Segundo Round, la arquitecta remarcó que "el barro no arranca del piso; es decir, que tiene un zócalo aislante, de cemento. De ahí, hacia arriba, todas las paredes son de adobe".
Stivanello reconoció que "la casa la hizo para sus padres y para enfrentar la crisis climática. Es la forma de contrucción de menor impacto ambiental y la de mejores costos. A diferencia de lo que piensan muchos, es una técnica bastante empleada en esta zona".

Etiquetas: arquitectura, María Verónica Stivanello, Segundo Round





