El envejecimiento implica la disminución de la flexibilidad mental, fenómeno relacionado con la atrofia en algunas regiones del cerebro y la pérdida de conexiones entre neuronas. Estas modificaciones afectan la eficiencia en tareas diarias, desde recordar nombres hasta coordinar actividades simultáneas. Sin embargo, los investigadores parecen haber encontrado una estrategia para prevenir la pérdida de agilidad mental y reducir los riesgos de deterioro cognitivo.
El neurólogo y director del INBA (Instituto de Neurología Buenos Aires), Alejandro Anderson, en diálogo con Segundo Round, sostuvo que "el cerebro no sólo envejece por el paso del tiempo sino también por falta de desafíos. Por eso clave maximizar su rendimiento".
Anderson, además, remarcó que "el gran desafío es siempre aprender cosas nuevas, no repetir rutinas incalzablemente. Innovar, generar nuevos objetivos, variar. El cerebro se puede entrenar, estimularlo".
Científicos crearon un mapa que permite analizar el desarrollo del cerebro desde el nacimiento. Según el reciente estudio norteamericano llamado ACTIVE, mejorar la velocidad de procesamiento cerebral podría disminuir las probabilidades de deterioro cognitivo en adultos mayores.
Esta investigación descubrió que los ejercicios digitales de entrenamiento mental diseñados para estimular la rapidez y la atención, en formatos similares a videojuegos, podrían disminuir el riesgo de demencia en un 25 % durante un seguimiento de veinte años. El potencial práctico de estos resultados radica en la posibilidad de implementar intervenciones no farmacológicas para preservar la salud cerebral durante el envejecimiento.

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