CHARLA-DEBATE ALFONSO MURGUÍA CATAMARCA

Narcotráfico y drogadicción; los síntomas avisan del avance de la enfermedad

El mexicano Alfonso Murguía, licenciado especializado en la lucha contra el narcotráfico, visitó Catamarca. Su trabajo de más de 20 años en Ciudad Juárez, en el estado mexicano de Chihuahua, le da una experiencia y una opinión que merece ser escuchada. Esta ciudad fue considerada la más violenta y peligrosa del mundo, registrando cifras de homicidios escalofriantes. La mayoría de ellos relacionados con el narcotráfico, ya sea por la guerra entre bandas o por crímenes relacionados con el consumo de drogas y la violencia que este genera.

La sensatez del refrán “mejor prevenir que curar” aplica rotundamente cuando se habla de una enfermedad, individual y social, como son la drogadicción y el narcotráfico. Pero como en todo orden de la vida, para la prevención es esencial la identificación del peligro, y a la búsqueda de una solución debe preceder el reconocimiento del problema. Y siguiendo la analogía de la enfermedad, la prevención más efectiva es el control que presta atención a los mínimos síntomas y si estos aparecen rápidamente los atiende.

Aunque en Catamarca el problema del consumo de drogas y el crimen organizado en torno al narcotráfico no tienen aún la magnitud con la que castiga a otras ciudades de América y Argentina, la situación no es en absoluto para quedarse tranquilos. Porque ignorar y minimizar los síntomas, es enormemente peligroso. Y no atenderlos deja que la enfermedad avance hasta que tal vez se vuelva incontrolable. De hecho, el problema de la droga y el narco-crimen se agravó y complejizó en Catamarca durante los último años. Lo que claramente indica que hay síntomas que no se estuvieron atendiendo a tiempo, desde hace ya muchos años.

Así sucedió en países como Colombia y México. O en ciudades argentinas como Rosario. El consumo, la producción, el tráfico, la distribución y las luchas de las organizaciones delictivas prácticamente se adueñaron de esos lugares, sometiendo a la sociedad a la violencia, el terror y la degradación. Por lo que puede ser muy provechoso atender y aprender de esas experiencias, para evitar los mismos errores y sufrir las mismas consecuencias.
El mexicano Alfonso Murguía, licenciado especializado en la lucha contra el narcotráfico, visitó Catamarca. Su trabajo de más de 20 años en Ciudad Juárez, en el estado mexicano de Chihuahua, le da una experiencia y una opinión que merece ser escuchada. Esta ciudad fue considerada la más violenta y peligrosa del mundo, registrando cifras de homicidios escalofriantes. La mayoría de ellos relacionados con el narcotráfico, ya sea por la guerra entre bandas o por crímenes relacionados con el consumo de drogas y la violencia que este genera.

El relato de Murguía describe una ciudad desolada por los efectos de la violencia del narcotráfico y la devastación social que provoca el consumo de drogas. Más de 10 mil homicidios, un éxodo de cientos de miles de personas huyendo del terror y hasta la paralización del sistema económico legal, fue la “dolorosa experiencia” de la que los habitantes de Ciudad Juárez aprendieron las consecuencias destructivas de la enfermedad del narcotráfico.

“Lo primero que tenemos que hacer es reconocer y asumir la gravedad del problema en nuestra región y a partir de allí vamos a estar en condiciones de tomar acciones concretas”, recomendó Murguía en su visita a Catamarca, hablando por cuenta de la experiencia de su ciudad, pero aconsejando que esta es la forma de combatir el problema en cualquier sociedad.

Causa preocupación, pero en Catamarca se percibe demasiada relajación en relación a la problemática de la drogadicción y el narcotráfico. O tal vez se deba decir que no se nota la suficiente preocupación por el problema. Como quien no dimensiona la gravedad de un cuadro de salud, y con negación y autoengaño minimiza los síntomas y subestima la enfermedad. Esta postura frente a cualquier problema, genera demora en las acciones, y por lo tanto da tiempo a la enfermedad a avanzar implacable.