
La llegada de septiembre marca el inicio de la temporada alta de avistaje de ballenas en Puerto Pirámides, uno de los destinos más importantes de la Argentina para observar a la ballena franca austral en su hábitat natural.
Durante este mes se registra una gran concentración de ejemplares en las aguas del Golfo Nuevo, con madres junto a sus crías, juveniles y adultos que protagonizan uno de los espectáculos naturales más impactantes de la Patagonia.
La temporada de avistaje embarcado en Puerto Pirámides se extiende desde mediados de junio hasta diciembre.
Sin embargo, septiembre es considerado uno de los meses de mayor presencia de ballenas en la Península Valdés, por lo que el comienzo de la primavera representa uno de los períodos más buscados por los turistas.
Durante estos meses, las tranquilas aguas del Golfo Nuevo se convierten en el escenario de un ciclo fundamental para la reproducción de la especie.
En la zona pueden observarse ballenas francas australes adultas, madres con sus ballenatos y ejemplares jóvenes que comienzan a independizarse.
Puerto Pirámides, el punto de partida para los avistajes
Las excursiones embarcadas parten desde Puerto Pirámides, localidad ubicada dentro del Área Natural Protegida Península Valdés y considerada uno de los principales puntos del país para observar ballenas francas australes.
Las embarcaciones ingresan al Golfo Nuevo y permiten acercarse a los animales respetando las normas de avistaje responsable y las buenas prácticas ambientales.
La propia localidad destaca que se trata de animales en libertad, por lo que cada salida ofrece una experiencia diferente.
La Península Valdés, además, fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO y concentra durante distintas épocas del año una importante variedad de fauna marina y terrestre.
Además de las ballenas, pueden observarse lobos y elefantes marinos, pingüinos, orcas y numerosas especies de aves.
Hasta cuándo se pueden ver ballenas en Puerto Pirámides
La temporada se extiende hasta diciembre. La actividad de las ballenas va cambiando a medida que avanza la primavera.
Durante octubre y noviembre, muchos ejemplares adultos comienzan a abandonar progresivamente el área de reproducción para dirigirse hacia sus zonas de alimentación.
En la Península Valdés permanecen principalmente las madres junto a sus crías, mientras los ballenatos continúan aprendiendo a desenvolverse en el ambiente marino.
Hacia diciembre quedan los últimos ejemplares, principalmente madres con sus crías, antes de que la mayoría emprenda el desplazamiento hacia las áreas de alimentación.





