El choque de dos trenes de alta velocidad ocurrido el 18 de enero de 2026 en la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, continúa bajo investigación por parte de las autoridades españolas, que ahora empezaron a identificar posibles fallas en la infraestructura ferroviaria antes del paso del convoy. La tragedia, que dejó 45 víctimas fatales y más de 150 heridos, mantiene abiertas las pericias técnicas para determinar las causas precisas del impacto entre un tren Iryo y otro de la empresa estatal Renfe.
Francisco Durán, periodista de Cadena COPE en Córdoba, España, dialogó con el equipo de Creer o reventar y afirmó que los primeros resultados preliminares de la investigación apuntan a una fractura en la vía previa al paso del tren Iryo, una hipótesis que se analiza con pruebas técnicas como registros de los sistemas ferroviarios y el análisis de las cajas negras de los trenes.
Las autoridades ferroviarias descartaron inicialmente que el accidente haya sido causado por exceso de velocidad o un error humano, lo que orienta la instrucción hacia factores vinculados con la infraestructura del tramo afectado. La fractura en una sección de la vía podría haber provocado el descarrilamiento del primer tren, provocando la colisión con el convoy que circulaba en sentido opuesto.
Mientras tanto, la investigación judicial y técnica sigue su curso, con equipos especializados revisando no sólo la vía, sino también los sistemas de señalización y mantenimiento de la línea, así como testimonios de peritos y agentes ferroviarios. El Gobierno español también enfrenta presiones políticas para brindar mayor transparencia sobre los hallazgos y evitar desinformación, en medio de acusaciones internas sobre la gestión de la información del siniestro.

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