El acordeonista Raúl Barboza murió este miércoles (27-08) a los 87 años. Estaba instalado en París desde los ´80, y la noticia fue confirmada por su esposa (co-autora de muchas de sus composiciones), Olga Bustamante.
Barboza había nacido en Buenos Aires pero sus padres eran de Curuzú Cuatiá, en la provincia de Corrientes, en el este de la Argentina. Una región conocida como "el litoral" por sus ríos y su frontera con Brasil, Uruguay y Paraguay.
Empezó a tocar a los siete años y desde siempre supo que el acordeón sería su modo de expresión. Con el tiempo hizo su debut en la compañía y ballet de Ariel Ramírez, con quien interpretó la "Misa criolla" en una de sus primeras versiones.
A lo largo de su carrera, Barboza recibió el apodo de "Raulito El Mago" pero hacia el final de su vida fue conocido como embajador del chamamé, un ritmo del este argentino donde fusionan la influencia y temas guaraníes, el violín de los jesuitas evangelizadores y el acordeón de los inmigrantes europeos.
Cuando tenía más de 50 años de vida y unas cuántas décadas de carrera se instaló en París, en 1987, y amplificó la difusión del chamamé en Europa y el resto del mundo.
En 2000, el Ministerio de Cultura y Comunicación de Francia le otorgó la distinción de Caballero de las Artes y las Letras.
Antes, había pasado momentos de incertidumbre y de hambre como cuando tocaba su música en las estaciones de tres, del subte o en las plazas argentinas.
Colaboró con artistas argentinos como Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla o Mercedes Sosa, y con internacionales como Cesaria Evora, BB King y Paco de Lucía.
Además editó 30 discos propios: el más reciente fue "Souvenirs Panamericanos", que fue publicado en 2023 con muy buenas críticas.
Su sencillez y calidez nunca dejaron de ser un sello: hasta siempre, Maestro.
