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“Venir al Mundial de Rusia fue el mejor viaje de nuestras vidas”

Sacó muchos cálculos este ingeniero industrial antes de emprender su viaje a Rusia tras su pasión, el fútbol, con Lionel Messi por delante. Pero lo que no contemplaron los cálculos de Julián Gogorza fue que se encontraría que este ‘vuelo’ era sólo un trasbordo hacia otra pasión, hacia otro amor, que hoy le tiene viviendo en Moscú.

Eran todo ventajas las que veían Julián y sus amigos en Buenos Aires, cuando tras pergeñar la empresa de viajar y vivir el Mundial de Rusia 2018, comenzaron a ejecutar el plan. A partir de allí se desencadenó una salva de sucesos que fueron tan intensos como veloces. Sobre todo para el protagonista de nuestra historia.

La conversación –en español– que estaba manteniendo Julián con sus amigos mientras hacían una fila en la zona de la Fan Fest cuando apenas llevaban unas pocas horas en Moscú, llamó la atención a una nativa que se sumó a la conversación. Y es que Nastya, domina el español.
Tras hacer buenas migas, Nastya decidió ser la guía de ellos en la ciudad. Les llevó a conocer lugares, algo que representó una gran ventaja para este grupo de amigos por una cuestión tan básica como fundamental: el idioma.

Entonces, haciendo base en Moscú, estos chicos comenzaron a seguir el periplo de la albiceleste durante la disputa de partidos en el Mundial: luego del primer encuentro en la capital rusa, peregrinaron por San Petersburgo, Nizhni Nóvgorod y Kazán. Pero siempre volviendo al eje, al punto de referencia, a Moscú, donde Nastya se convertía en alguien decisiva para optimizar la estadía y la exploración de la ciudad.

Muchas cosas de Rusia impactaron en este grupo de chicos. Les sorprendió su arquitectura, el carácter monumental –en cuanto a dimensiones– que tiene Moscú: sus avenidas interminables, sus edificios altísimos y enormes, y una profundidad de las estaciones de metro absolutamente desconocida hasta el momento, algo únicamente superado por la profundidad del metro de San Petersburgo.

Y mientras avanzaba el máximo evento deportivo, también lo hacía el vínculo entre Julián y Nastya. Pero llegó el momento en que este ingeniero, quien también funge como periodista, hubo de volver a casa tras la finalización del Mundial.

“Para nosotros fue el mejor viaje de nuestras vidas, [por] lejos, porque el ambiente que se vivía, y más que nada las primeras dos semanas cuando están todos [los equipos y los hinchas de] los países [que participan en el Mundial] fue algo que ni hubiésemos imaginado ni en lo mejor de nuestros sueños”, confiesa emocionado.

Pero el amor ya había sido sembrado: no habían pasado tres meses cuando ambos en el mes de octubre se reencontraron en España, tras lo cual pasaron tres meses más, y en enero de este año Nastya visitó a Julián en Buenos Aires. Tras intercambiar ideas de dónde podrían llevar una vida juntos, decidieron que Moscú era el lugar. Así, en febrero Julián se trasladó a la capital rusa para comenzar con el papeleo para afincarse: quiso el destino que la agencia de noticias en la que él colabora hace dos años, necesitara a alguien destinado en Moscú, y Julián era el hombre. Cumplidos los trámites de rigor, este ingeniero industrial argentino llegó a la capital rusa para quedarse, donde es feliz, comparte departamento con su novia con quien cada día está aprendiendo lo que es la convivencia en pareja.

Gracias a Nastya, su red social se va ampliando cada vez más en la capital rusa: comidas en familia, con amigos, partidos de fútbol, todo en una dinámica muy similar a la que tenía en Buenos Aires, sólo que en otro país, con otro clima, con otra lengua, e inmerso en una cultura a la que también ya empieza a amar.
“Estoy viviendo el presente sin hacer muchos planes a futuro porque, como quedó claro en mi historia, puede cambiar todo en muy poco tiempo. Hace un poquito más de un año yo ni me imaginaba que hoy iba a estar en Moscú, y lo estoy. Por eso prefiero no hacer muchos planes a futuro”, dice Julián quien como una de las metas principales que se ha fijado es aprender el idioma ruso lo antes posible.

Consultado sobre qué mensaje daría a aquellas personas que hayan conocido Rusia en el Mundial, o simplemente sientan el deseo o la curiosidad de llegar al país más grande del mundo, este argentino se manifiesta: “Si tiene las ganas de hacerlo que lo intente, porque yo no me arrepiento de todo lo que hice. Para nada”.

Desde hace un año la vida de Julián dio un vuelco y todo pasó como una película en fast forward, pero él la está viendo, viviendo y disfrutando bien plantado. En tiempo presente.