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Salamancas y caminos presenta: “Gabino Ezeiza, payador del barrio del Mondongo”

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Después de ese mito llamado Santos Vega, payador que sólo fuera vencido por el diablo; hubo otro juglar que quedara en las memorias de las guitarras y la milonga, como el máximo payador de todos los tiempos: el negro Gabino Ezeiza, payador del barrio del mondongo.

Gabino Ezeiza era oriundo del barrio del Mondongo, nombre que se le daba a la zona de Monserrat, Balvanera y San Telmo, a fines del siglo XIX por la cantidad de negros que la habitaban. El Negro Ezeiza es un retrato exacto del camino de nuestra cultura donde lo aborigen, lo inmigrante y lo criollo conforman nuestra identidad

Dicen que entre los adoquines y las casas bajas del barrio del mondongo, en cada atardecer, suele escucharse el canto del Santos Vega urbano, el negro Gabino Ezeiza, trovero que a diferencia de Vega, jamás fuera derrotado por el diablo, aunque fuera vencido por uno de los más humanos de los sentimientos: la tristeza

No se sabe del todo cómo fue que Gabino Ezeiza, se iniciara en el arte payadoril, aunque la cultura siempre da sus repuestas en formas humanas. Y mientras Martín Fierro, personaje de nuestro poema nacional asesinara a un moreno; el payador argentino más importante de todos los tiempos resultó ser un negro.

Dicen que – el por entonces pibe – Gabino Ezeiza quedó deslumbrado al escuchar payar al pulpero Pancho Luna, juglar que habría sido derrotado en un contrapunto con el mítico Santos Vega. La leyenda sostiene que Gabino aprendió de Luna, el misterio de la milonga y la décima. Tal fue la relación de admiración que forjaron, que Pancho Luna le legara la extensión de su alma, es decir, su guitarra

Gabino Ezeiza se destacaba por sus rápidas e ingeniosas respuestas. Esto despertó en el público un afán por desafiarlo con temas complejos. Tanto es así que en una ocasión lo retaron a que payase sobre el logaritmo: El Negro Ezeiza pidió al público presente que le dieran unos minutos, fue hasta la casa de un profesor amigo para asesorarse y al rato regresó con una respuesta matemática, hecha décima:

«Señores, voy a explicar / la ciencia del logaritmo, / si acierto a cantar al ritmo / de mi modesto payar. / Pongamos, para empezar, / dos progresiones enfrente; / por diferencia y cociente / correspondiendo entre sí, / y ¡ahijuna! saldrá de aquí / un sistema sorprendente…»

En medio de un contrapunto entre el negro Ezeiza y Pablo Vázquez, alguien arremetió contra Gabino y le propuso que improvisara sobre “la metempsicosis”.
El negro Ezeiza abrevó por segundos en los balbuceos que habitan entre la prima y la bordona hasta que encontró la décima apropiada para salir del brete

“Al que me mete en psicosis…/ Al que me mete en psicosis/ le digo en estilo vario…/ por qué al mandarme el temita/ no me mandó el diccionario.”

Locución: S. M. Tovarich
Idea y Guión: Pedro Patzer
Edición Artística: Fernando Salvatori
Producción: Alejandro Carosella
Actor Invitado: Oscar Naya
Dirección Artística: Marcelo Simón