El rey David abc

¿Sabías que…? El arpa

Si algún instrumento tiene una larga historia, ése es el arpa. En la Biblia se dice que el joven David, mucho antes de vencer a Goliat, atendía el rebaño mientras tocaba el arpa y la flauta. También fue David con su arpa quien calmó las angustias de Saúl. Sin embargo, lo más probable es que David haya tocado un arco musical con cuerdas y no un arpa. La diferencia entre uno y otra es que el arpa, para ser arpa, debe poseer un mástil que cierre el arco y es de imaginar que semejantes artificios y construcciones estaban lejos del alcance de aquel pastor glorioso. Pero independientemente de estas precisiones técnicas, bien podemos conformarnos o autoconvencernos de que David tocaba el arpa y que, por lo tanto, son miles los años que este cordófono acumula en su historia. Y más allá del arpa celta o del arpa paraguaya, la que nos interesa es la que suena en la música académica. Con distintos formatos, alturas y cantidad de cuerdas, el arpa, desde la Edad Media, fue un instrumento un tanto primitivo vinculado con las expresiones musicales de la vida secular, para acompañar la danza o el canto. Pero el salto de calidad tuvo lugar hacia 1700 cuando al instrumento, en definitiva, de 47 cuerdas, se le aplicaron pedales a ambos lados del pie del marco resonante que posibilitaron tocar no sólo las notas naturales sino también las alteradas. En soledad, en pequeños ensambles, como solista en conciertos y, por último, dentro de la orquesta, para aportar efectos sonoros intransferibles, el arpa se hizo su propio camino. Aquel que, tal vez, comenzó con el Rey David.