ENTREVISTA TODO CON AFECTO

“Pipo” Gorosito: “No hay ni modernos ni antiguos, se juega bien o mal”

Cuando nació en 1964, su madre le quería poner Néstor Fabián, pero su padre, admirador del ex futbolista “Pipo” Rossi, fue tajante: “Se va a llamar Néstor Raúl y le vamos a decir ‘Pipo'”. Así nació el apodo del ex futbolista y entrenador Néstor Gorosito.

Unos años después, el ex futbolista de River durante la década del ’40 visitó la casa de Gorosito para conocer a su padre. Cuando “Pipo” abrió la puerta y le dijo a su padre quién era, él no lo podía creer. “Vino a casa a conocer a mi papá. Tomó unos mates, charlaron un rato y se fue”, cuenta el ex mediocampista.

Además, en diálogo con Alejandro Apo, recuerda sus primeros pasos en el fútbol y explica qué significa San Lorenzo en su vida, club con el que está identificado. “Es un club que te atrapa, te hace sentir parte. Aun yéndote, hay un pedacito que te pertenece”, expresa.

En el Ciclón, y también en la Universidad Católica de Chile, “Pipo” formó una gran dupla con el “Beto” Acosta, con quien, entre los dos, sumaron más de 100 goles. De hecho, ambos son ídolos en Chile y, por supuesto, en el club de Boedo.

Pero Gorosito también pasó por River. En el “Millonario”, Gorosito nació como futbolista y fue campeón de todo, incluso del Mundo, en 1986.

“Pipo” recuerda aquel equipo dirigido por el “Bambino” Veira y repleto de figuras, y remarca que fue el único de la historia riverplatense que logró una Copa Intercontinental.

Luego del retiro, decidió ser entrenador, pero admite que la época como jugador es la “más linda de todas”. “La época de jugador es la más linda de todas. Sólo te dedicas a jugar y no tenés tanta responsabilidad. La responsabilidad es natural, pero no como ahora, que pasás de héroe a villano en décimas de segundos. Considero que el deterioro de la educación hace que haya más pasión y menos razonamiento”, analiza.

Desde ese lado, se anima a opinar sobre la comparación entre Lionel Messi y Diego Maradona y manifiesta su devoción por “Leo”. Además, mete a Pelé y otras leyendas en la discusión, y sostiene que “no hay futbolistas modernos ni antiguos, se juega bien o mal”.