Los campeonatos se ganan adentro y afuera de la cancha.
La intención de esta sentencia no es caer en las denuncias de corrupción contra los árbitros, sobornos a futbolistas o digitación de resultados desde la AFA.
La idea a través de lo que muestra la tabla de posiciones es comprender, que los dirigentes (los de afuera de la cancha) de cada club también son determinantes a la hora de pelear un campeonato.
La luz de esperanza que muestra el torneo es la inapelable tabla de posiciones.
Los tres de arriba son los tres mejores. Hacer las cosas bien afuera de la cancha tiene su resonancia adentro.
Vélez, Lanús y Godoy Cruz son instituciones bien administradas. Como pocas veces, “la pata dirigencial” se ve reconocida por lo que hacen los equipos.
Con coherencia y persiguiendo objetivos deportivos e institucionales, los tres clubes progresan. Los éxitos futbolísticos llegarán como consecuencia de las decisiones que se toman en la mesa chica.
Dirigencias ordenadas, convencidas y definidas en sus proyectos ven como sus clubes disputan el máximo premio: ser campeón.
Escasa capacidad técnica y austeras propuestas colectivas. Lo emotivo por entrar en zona de definición no maquilla lo deslucido. Que sea emocionante, cautivante, atrapante, parejo y disputado no es sinónimo de bueno.
La poca diferencia de puntos entre los primeros, se explica solamente por la doble competencia de Vélez. Sin Copa Libertadores, el Clausura hubiera sido un cómodo recorrido para el equipo de Gareca.
Duplicar la competencia, demanda el doble esfuerzo físico y psíquico, Vélez por ahora resiste. Y busca lo que nadie consiguió Libertadores y Torneo local en el mismo semestre.
La diferencia se expone en la mirada de largo plazo. Si el torneo fuera largo, lo que favorecería claramente los proyectos serios, a tres fechas de terminar la temporada Vélez estaría a 9 puntos de Estudiantes y a 16 de Lanús y Godoy Cruz, sus perseguidores en el Clausura.
Otra mirada obligada que deja la fría tabla de posiciones es la ausencia de los cinco grandes en una definición de campeonato.
A los ya mencionados aspirantes al título podría sumarse Olímpo, 4to en la tabla, pero con otros menesteres y aspiraciones.
Aunque para ser justos por la propuesta, por ejemplo en esta última fecha, en 90 minutos Olímpo pareció ser más grande que River.
El juego de los opuestos: el chico juega como grande y el grande se apichona.
Distintos caminos para un mismo objetivo. Olímpo intentó ser protagonista en todos sus partidos, sabiendo que para ganar hay que tomar riesgos, pero decidió hacerlo.
Está en el pelotón de arriba y convirtió 26 goles en 16 partidos.
Los 12 goles de River en el mismo período desnudan cuáles fueron las prioridades de JJ Lopez y la dirigencia a la hora de pensar cómo encarar el Torneo.