lenguaje inclusivo verano 2020

La jueza Liberatori ordenó darle vivienda digna a una mujer y sus “hijes”

Verano 2020 dialogó con la jueza Elena Liberatori tras el dictado de la medida cautelar con la que emplazó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) para que en 10 días comience las obras de reparación de una vivienda en esta capital con peligro de derrumbe, habitada por una mujer con dos “hijes” menores de edad, tal como dice la sentencia que utiliza el lenguaje inclusivo.

La medida, que además fijó un plazo de 48 horas para que se le brinde a P.R.G. y a sus “hijes” alojamiento en una “vivienda digna”, también cita al papa Francisco.

La jueza en lo contencioso administrativo Elena Liberatori consideró probada la verosimilitud del derecho de G. a partir de la decisión del GCBA que dispuso la “clausura inmediata y preventiva” por “socavón y deterioro de paredes” de un sector de la Casa 48, Manzana 1 de la calle Zuviría de esta ciudad.

Un informe de hace algo más de un mes de Dirección General Guardia de Auxilio y Emergencia del GCBA consignó que por el acceso secundario a esa casa no estaban dadas las condiciones mínimas de seguridad estructural, con riesgo inclusive para vecinos.

G. “y sus niñes son personas involucrades en el colectivo social que la propia Constitución de la Ciudad de Buenos Aires denomina de ‘pobreza crítica'” y “se trata de un sector vulnerado y no de un sector vulnerable”, porque, afirmó la juez “dicha condición la padecen luego de una sucesiva puesta en marcha de determinadas políticas públicas que la generan”.

La magistrada sostuvo que “dado que las acciones llevadas a cabo por la Administración tienen incidencia directa en la realidad vivida por cada persona, se deben hacer efectivas las medidas que aseguren los derechos fundamentales de este colectivo vulnerado”.

Agregó que “el mismo sentido se puede extraer del discurso del Santo Padre Papa Francisco, del 9 de julio de 2015 en Santa Cruz de la Sierra (Estado Plurinacional de Bolivia)”, cuando dijo que “se está castigando a la tierra, a los pueblos y a las personas de un modo casi salvaje”.

Liberatori recordó que el Papa dijo que eso ocurre “cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común, la hermana y madre tierra”.

La jueza remarcó que el Papa consideró que “las tres “T”: Tierra, Techo y Trabajo” son derechos “sagrados”.