ENTREVISTA TODO CON AFECTO

La carrera de Hugo Lamadrid, un laburante del fútbol

El ex futbolista y autor de “Lamadrí: el ranacido”, Hugo Lamadrid, dialogó con Alejandro Apo en Radio Nacional y presentó su nuevo libro, donde repasa, de manera particular, su carrera en el fútbol profesional.

La desopilante historia de un ex futbolista durante un partido en ...

Lamadrid debutó el 28 de septiembre de 1985 frente a Deportivo Italiano, en la cancha de Huracán. El entrenador, Cayetano Rodríguez, le preguntó ‘¿te animás a entrar?. Corrían tiempos difíciles para el equipo de Avellaneda,
que por entonces luchaba por retornar a la Primera División del fútbol argentino; el volante ingresó y marcó el gol del triunfo.

Desde entonces, Lamadrid se asentó en el mediocampo del equipo y se hizo la fama de ser un jugador de marca, fuerte y áspero. Quienes lo vieron dicen que era muy bueno con la pelota, pero, según relata, tuvo que adaptarse a lo que necesitaba un equipo en donde no era fácil jugar.

“Se necesitaba a alguien que raspe, recupere y la entregue redonda”, señala. Además, al no haber slow motion ni cámaras de alta definición, los jugadores podían tomarse ciertas “licencias” a la hora de ir al cruce.

Tras cinco años en “La Academia”, emigró a Chile, pero regresó menos de un año después. Del ’91 al ’99 pasó por varios equipos del fútbol argentino. Finalmente, decidió poner punto final a su carrera en 1999, en Douglas Haig de Pergamino.

Tenía sólo 33 años, pero su tobillo ya no daba más.

Hoy, alejado de las canchas pero no del fútbol, Lamadrid se animó a publicar su primer libro que, originalmente, iba a ser un unipersonal. “Acá hay un libro”, le dijo Hernán Casciari.

“No creo que mi carrera sea de las más destacadas, pero tengo vivencias que me parecen piola contarlas”, dice.

En “Lamadrí, el renacido: gloria, caída y resurrección de un trabajador del fútbol”, el ex futbolista retrata con emoción y angustia sus 15 años de carrera profesional. “Para mucha gente, el fútbol es sólo un espectáculo; 22 jugadores atrás de una pelota, y no es así, Tenemos problemas, las mismas dificultades y disgustos, iguales o peores, que cualquier otro. Hay una pequeña élite de estrellas, pero nosotros la sufrimos bastante”, expresa.