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Fader: “Es imposible vivir en Rusia, ser argentino y no tener anécdotas”

Por Marina Kétlerova

Luis Fader, ex periodista argentino y actual profesor de lenguas extranjeras en Rusia, confiesa que aprender ruso fue una de las locuras que siempre le venían a la cabeza. No pudo imaginar que todo esto acabaría con tener familia en este país “exótico y frío”.

Fue muy curiosa la situación del primer encuentro de Fader con la lengua rusa.

“En 2007-2008 me acuerdo que ya se estaba siendo más difícil bajar música en formato MP3, pero las únicas que ofrecían esos servicios piratas eran las páginas rusas”, contó el argentino.

Al estudiar su segunda carrera, hacía ‘machetes‘ [así se llaman acorderones en Argentina], escribiendo la información “directamente en el banco pero con el alfabeto cirílico”. Cuando Luis se dio cuenta de que esto le funciona, decidió por fin aprender el idioma.

A falta de lazos internacionales, la imagen de Rusia que llegaba a su país era incompleta y a menudo negativa. La verdad es que antes de ir a Moscú no sabía casi nada de la Rusia actual. Pero, gracias a su afición a la pintura que heredó de Fernando Fader, su relativo y gran maestro de impresionismo argentino, podía apoyar en imaginación:

“A mí siempre me gustó dibujar […] y cuando yo dibujaba, ponía Chaikovski. Me empecé a imaginar a Moscú, a San Petersburgo”, compartió Luis sus recuerdos.

Sin embargo fue el conocimiento con la rusa en un sitio web que destrozó completamente su vida.

Después de unos meses de comunicación por Skype y envíos con dulces y otras cosas típicas de ambos países, decidieron que Luis vendría a Rusia.

“La idea era quedarme un mes. Y bueno, la cosa es que todavía no he vuelto a Argentina, yo estoy acá desde abril del 2009”, confesó.

En cuanto a primeras impresiones de Rusia, el argentino señaló que era ‘lo que esperaba y un poco más’ y subrayó que la impresión más fuerte era la de su enamorada y actual esposa Lina, porque “antes de ella nunca había estado cerca de una mujer tan hermosa”.

Entre otras cosas, le impactó el nivel cultural de los rusos, pero no sintió mucha diferencia entre mentalidades de los dos pueblos. Salvo “un aspecto importantísimo que es el matriarcado”.

“En Rusia en la familia manda la mujer”, declaró Luis.

Los dos hijos que tiene el matrimonio son bilingües, ya que hablan en ruso con mamá y en español con papá. Es evidente, que en la vida cotidiana usan el ruso más, porque lo requiere el ambiente, aunque en casa tienen su propio profe de lenguas:

“Como soy profesor yo no solamente hablo, porque está claro que es una forma muy culta, no van a aprender de esa manera, sino que también a veces hacemos dictados, a veces les hago escribir, compro algún que otro material con actividades en español y, por supuesto, algunos juegos”, relató Fader.

Por su parte, dice que el simple hecho de aprender el ruso le ayudó a dejar de tener miedo: “Yo sentí que puedo aprender cualquier cosa, que ya no le tengo miedo a ningún lugar del mundo”.

En conclusión Luis Fader contó una historia divertida de sus aventuras en la frontera rusa, que tuvo un desenlace feliz:

“Al parecer fue el primer argentino que llegó a Rusia sin visa”, explicó.

Una de las obras de Luis Fader