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Miércoles 9 de Julio de 2008

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Tiempo de Ciudades Verdes

Miércoles 16 de Abril

Las metrópolis actuales son el cáncer de la humanidad. Han perdido contacto con la naturaleza (el paisaje original) y son generadoras constantes de contaminación física, emocional y psíquica. Diseñadas al servicio del automóvil, atrapadas en marañas de intereses políticos electorales y deformadas por el paroxismo de la especulación inmobiliaria, las macro-ciudades se han vuelto sinónimo de anti-vida. En ellas, sus habitantes no viven, sobreviven.

Por Miguel Grinberg

A lo largo del siglo XX, Latinoamérica fue fomentando el éxodo rural en pos de un descontrolado crecimiento industrial a partir de abundantes materias primas y mano de obra barata. La gente se hacinó en la periferia de ciudades expansivas a expensas de las chacras circundantes. El asfalto y el cemento devoraron los espacios verdes. 

Al promediar la década de los ’50, en los barrios urbanos bucólicos comenzaron a multiplicarse los edificios de departamentos. Denominados “propiedad horizontal”, fueron cancelando la costumbre tradicional de vivir en casas con jardín al frente, gallinero en el fondo (a menudo con parra y limonero) y amplias terrazas propias donde abundaban los maceteros. 

A fines de ese siglo, el 80 por ciento de la población latinoamericana vivía ya predominantemente en grandes y masivas aglomeraciones donde se volvieron obvias tres distorsiones fundamentales:    

1) la gente perdió contacto directo con el entorno natural (una amalgama de aire, agua, tierra fértil y luz natural);    

2) la gente dejó de tener acceso directo a la producción de alimentos frescos;     

y 3) la ciudad dejó de funcionar como un organismo para ser considerada como una máquina de partes intercambiables. 

El filósofo y urbanista estadounidense Lewis Mumford expresó: “La ciudad, debido a su crecimiento incontrolado e incontenido, no sólo esteriliza la tierra sobre la que se asienta, sino que lleva esta esterilización a un área que supera con mucho sus propias fronteras… Las fuerzas ciegas de la urbanización, fluyendo a lo largo de las líneas de menor resistencia, no muestran ninguna capacidad de crear un modelo urbano e industrial que sea estable, sostenible y renovable. Por el contrario, según aumenta la congestión y prosigue la expansión de la ciudad, tanto el paisaje urbano como el rural se desfiguran y se degradan, al tiempo que las inútiles inversiones para solucionar la congestión, como la construcción de nuevas autopistas o la utilización de recursos hídricos más distantes, aumentan las cargas económicas y sólo sirven para promover más ruina y desorden del que intentan paliar.” 

Otros expertos remarcan que el crecimiento de la población deberá detenerse en algún momento, o la tierra estará repleta de gente y sus recursos terminarán por agotarse. El término “capacidad de carga” se refiere al número de personas que la tierra puede sustentar de manera sostenida —o sea, sustentar indefinidamente a un nivel de vida constante sin destruir la base de recursos naturales. Sin embargo, no hay forma de predecir cuán numerosa podría ser la población antes de que llegue a sobrecargar el planeta. 

Tampoco hay manera de predecir la calidad de la vida en el futuro bajo una variedad casi infinita de supuestos sobre el crecimiento de la población, hábitos de consumo, producción de alimentos, cambios tecnológicos, uso de los recursos naturales, contaminación del aire y del agua, degradación de las tierras y muchos otros factores. Pero lo que sí es posible constatar es la degradación creciente de los grandes centros metropolitanos del planeta y su irrefrenable estado de aglomeración humana. 

Cities Transformed (Ciudades Transformadas) es un estudio encargado por la Academia de Ciencias de Estados Unidos, que realizó un análisis de la dinámica poblacional urbana y sus efectos en factores sustanciales de la calidad de vida urbana como la salud, la educación, el trabajo o la economía de las ciudades, justamente en relación al irresistible impulso a una urbanización planetaria casi total, ya que si sólo había 16 ciudades de más de un millón de habitantes a inicios del siglo XX, al final del mismo había 400, con el agravante que tres de cada cuatro de tales ciudades se encuentran en las regiones más pobres del globo. 

Roberto Fernández, director del Centro de Investigaciones Ambientales de la Universidad de Mar del Plata, destaca que la velocidad de la urbanización asiática (que comienza a ser imitada en América Latina) ha sido un síntoma de las décadas finales del siglo XX, ya que de las apenas 9 ciudades –4 en Europa, 3 en América, 2 en Asia (Tokio y Shanghai)– de más de 5 millones de habitantes que existían hacia 1950; hacia el 2000, de las 39 registradas Asia tenía 22, que serán 36 hacia el 2025, mientras que, hacia el cambio de siglo, Europa seguía con sus 4 mega-ciudades y América había llegado a 10. Y preconiza la necesidad de esbozar “una agenda mínima de temas y cuestiones sobre las que recentrar nuestro pensamiento crítico y nuestras vías alternativas de gestión técnica e implicación socio-política: en tales términos quizá pueda afrontarse el más grande desafío de la época, cuál es la dramática conversión de las ciudades en sitios ya no de progreso y crecimiento, sino de alarmante insustentabilidad y deterioro entrópico incontrolable.” 

Consciente de esta calamidad expansiva, y bajo el lema Ciudades Verdes, el Programa Ambiental de Naciones Unidas celebró el 5 de junio de 2005 (en San Francisco, California) el Día Mundial del Medio Ambiente mediante la proclamación de 21 Acuerdos Urbanos que fueron suscriptos por un grupo prominente de Alcaldes de grandes ciudades del mundo. Los mismos se ciñeron a 7 áreas temáticas, bajo la siguiente descripción:    

Energía Acción 1 - Tomar un acuerdo e implementar una política pública para aumentar el uso de los sistemas de energía renovable proporcionando así un 10% mas de esta energía a la ciudad dentro de siete (7)años.    

Acción 2 - Tomar un acuerdo e implementar una política pública para reducir el consumo de energía de la ciudad por un 10% a través de medidas de eficiencia energética y conservación dentro de los próximos siete (7) años.  

Acción 3 - Tomar un acuerdo y crear un plan de reducción de los gases de invernadero que disminuya las emisiones de este en el municipio por un 20% antes del año 2030.  

Reducción de Generación de Residuos Acción 4 - Establecer una política pública para llegar a cero basura (desviar basura de los basureros comunes de la ciudad, e incineradores) antes del año 2040.

Acción 5 - Tomar un acuerdo y crear una ley municipal que facilite la reducción del uso de productos de categoría desechable, toxica, o no renovable, empezando con materiales tóxicos por lo menos en un 50% dentro de siete (7) años.  

Acción 6 – Implementar programas fáciles de reciclaje y de abono orgánico para todos los ciudadanos para que existan distintas opciones para desechar residuos, con la meta de disminuir los desperdicios por cabeza de residuos sólidos destinados a los basureros comunes de la ciudad e incineradores por el 20% dentro de siete (7) años.   

Diseño Urbano Acción 7 - Tomar un acuerdo y crear una política pública que requiere un sistema común de clasificación para la construcción verde con que deban cumplir todos los edificios y construcciones publicas.  

Acción 8 - Tomar un acuerdo y crear principios de planificación urbana que promuevan una mezcla de usos de tierra, participación ciudadana, diseño conciso (compacto) de construcción, accesibilidad por parte de ciclistas y peatones, y preservación del espacio libre.                                                                         

Acción 9 - Tomar un acuerdo y crear una política pública que genere trabajo que proteja el medio ambiente dentro de los barrios pobres y/o las zonas de bajos recursos.                                           

Naturaleza Urbana Acción 10 – Asegurarse que exista un parque accesible o un centro de recreo con espacio abierto a cada medio kilómetro de cada residente de la ciudad para el año 2015.                 

Acción 11 - Realizar un inventario de los ecosistemas naturales indígenas y desarrollar un plan de protección y restauración de los recursos ecológicos nativos.                                                                    

Acción 12 – Aprobar legislación que requiera el establecimiento de corredores de hábitat y características favorables al hábitat (aspectos de agua, plantas agrícolas, refugio), utilizando especies nativas en conjunto a los proyectos de desarrollo.                                                                                     

Transporte Acción 13 - Desarrollar e implementar una política pública para ampliar y mejorar el servicio de transporte público a modo de facilitar mayor accesibilidad a los ciudadanos a por lo menos medio kilómetro de donde se encuentren en los próximos 10 años.                                                                     

Acción 14 - Tomar un acuerdo y aprobar una ley que elimine la gasolina con plomo y disminuya, en fases, el contenido de azufre en los combustibles diesel y gasolina, en conjunto a la ejecución de controles de emisiones de los buses, taxis, y flota (escuadra) municipal que sirven a la ciudad, con la meta de reducir las emisiones de contaminantes de aire, por un 50% dentro de siete (7) años.       

Acción 15 – Implementar una política para reducir la cantidad de vehículos de ocupación individual (autos pequeños) por un 10% dentro de siete (7) años.                                                                                

Salud Ambiental Acción 16 - Identificar, cada año, un producto, químico, o compuesto que se utiliza en la ciudad que representa el riesgo de mayor daño a la salud humana y crear e implementar una ley para eliminar su uso en los edificios de gobierno.                                                                                                  

Acción 17 - Promover los beneficios de salud pública y el medio ambiente y apoyar los sistemas sostenibles de la producción orgánica de alimentos locales. Asegurarse que el 20 % de las facilidades de la ciudad (incluyendo las escuelas) sirvan productos locales y comida orgánica en los próximos 7 años.                                                                                                                                                                               

Acción 18 - Establecer un Índice de Calidad de Aire para medir el nivel de contaminación del aire, y establecer la meta de una reducción del 10% dentro de siete (7) años de los días que se caractericen “insalubre” y “peligroso.”                                                                                                                                               

Agua Acción 19 – Desarrollar una política publica que asegure el acceso al agua potable con la meta de asegurar el acceso de esta para toda la población para el 2015. Para las ciudades con un consumo de más de 100 litros por cápita por día, adoptar e implementar una política de reducción del 10 % para el 2015.                                                                                                                                                                         

Acción 20 - Proteger la integridad ecológica de los recursos naturales de agua de la ciudad (por ejemplo, ríos, lagos, pantanos, y otros ecosistemas asociados)          

Acción 21 – Adoptar reglamentos municipales para el manejo del desperdicio de agua y reducir el volumen del desperdicio de ésta a un 10% en siete años por medio de programas de reciclaje de agua y de sistemas de planificación en el cual participen todas las comunidades afectadas y esté basado en principios ecológicos, económicos y sociales. 

Nada indica hasta la fecha que esta propuesta de la ONU haya sido analizada y adaptada a nuestro país. Donde es preciso añadir por lo menos tres debates ineludibles:

1) proyectos de descentralización habitacional en base a ciudades satélites (concebidas con la inclusión de huertas orgánicas y granjas comunitarias);

2) encuadres de autonomía alimentaria para que dichos enclaves produzcan el máximo posible de insumos nutritivos para sus pobladores;

y 3) estímulo de la solidaridad de base para atenuar el grado de salvajismo hoy imperante en las grandes ciudades argentinas, en especial la capital de la República. 

 

*Miguel Grinberg ha recibido el Premio Global 500 de Naciones Unidas, es autor de los libros  "Celebración de la vida intensa" (Deva´s) y "Somos la gente que estábamos esperando" (Kier)

 

 

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