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Opinión

El habla de mi tierra

Publicado Jueves 28 de Enero

En 1940, el español Américo Castro (doctor en letras y experto en filología, visitó la Argentina y quedó espantado “por el desorden y el desquiciamiento del idioma”.

A partir de un análisis de nuestra literatura, llegó a decir que lo propio de los argentinos eran “la rebelión contra la acción educativa y el rechazo de la cultura”.

Así escribió el doctor Castro: “Hay argentinos, incluso con relieve intelectual, que declaran ser su lenguaje ‘el argentino’, aunque no insistan mucho en ello al expresarse con la pluma. Otros, más atropellados, predican el lunfardismo, que es el argot de la chusma. En el país se oyen frases como ésta: Vení en casa hoy, que yo voy de vos mañana. Y hasta hay profesores y maestros que, en defensa del populismo, sienten vergüenza de hablar correctamente”.

Las reflexiones del académico español fueron publicadas en “La peculiaridad lingüística rioplatense y su sentido histórico”, texto que facilitó a Radio Nacional la Academia Argentina de Letras.

La crítica de Castro, es evidente, no se caracterizó por la delicadeza.

Y entonces no tardó en contestarle un poco conocido escritor argentino, ex periodista del diario “Critica”.

Era Jorge Luis Borges y su crítica, que no fue contestada, apareció en “Las alarmas del doctor Américo Castro”, texto que forma parte del libro “Otras Inquisiciones” (1946).

“Con la misma ineficacia de Castro -escribió Borges-, cabría argumentar que, en Madrid, no quedan ya vestigios del español, según lo demuestran estas coplas hispanas: “El minche de esa rumi/ dicen no tenela bales; /los he decaido yo, /los tenía muy juncales”.

Y agrega el argentino: “He viajado por Cataluña, por Alicante, por Andalucía; he vivido un par de años en Valdemosa y uno en Madrid; tengo gratísimos recuerdos de esos lugares; pero no he observado jamás que los españoles hablaran mejor que nosotros. (Hablan en voz más alta, eso si, y con el aplomo de quienes no conocen la duda). Dicen le mató por lo mató y suelen ser incapaces de pronunciar Atlántico o Madrid”.

Borges anotó, finalmente: “El español es facilísimo. Sólo los españoles lo juzgan arduo: tal vez por un error de vanidad”.

Después de escuchar el habla de nuestra tierra y de investigar la polémica entre ambos, una idea del filósofo Henri Bergson se hace presente, a favor de Borges: “Hay veces que la vida desborda al saber por todas partes”.

Jorge Luis Borges

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