CAPÍTULO 27 JUANA PIMIENTA

Alejandra Pizarnik, la obrera enamorada

El 25 de septiembre se cumplen 48 años de la muerte de la poeta argentina, pero la seguimos leyendo con avidez. Sus poemas son revelaciones, relámpagos oscuros de una mente singularmente lúcida y atormentada. Un espacio donde encontrarse con lo ausente, lugar de la obsesión… el lugar vacío o la herida que nos dejó alguien (¿Dios?) yéndose para sólo dejar sed de su presencia imposible. Alejandra Pizarnik y ese lugar en el que los lenguajes tiemblan, ella escribe con los huesos, -dice Ivonne Bordelois-, vibra en ese verbo aterido y aterrado que es su voz.